En el contexto del fin de semana largo de Semana Santa, las autoridades proyectan un importante aumento en el flujo vehicular en las principales rutas del país, con cerca de 450 mil vehículos saliendo desde Santiago hacia distintos destinos.
De acuerdo a las estimaciones, el mayor movimiento se concentraría durante la jornada del jueves, donde se espera un peak de aproximadamente 180 mil vehículos abandonando la capital, lo que incrementa el riesgo de congestión y accidentes.
Ante este escenario, el llamado es a conducir con responsabilidad, poniendo énfasis en la prevención y la prudencia al volante como factores clave para evitar incidentes en carretera.
Especialistas advierten que durante este tipo de fechas aumentan los riesgos debido a diversos factores como el alto flujo vehicular, la fatiga de los conductores, las condiciones climáticas y conductas imprudentes.
En este contexto, se entregaron una serie de recomendaciones para quienes se trasladarán durante estos días:
Uno de los puntos principales es realizar una revisión completa del vehículo antes de iniciar el viaje. Se recomienda verificar el estado de los elementos de seguridad obligatorios como la gata, triángulos de emergencia, chaleco reflectante, extintor, botiquín y guantes.
Asimismo, es fundamental revisar los neumáticos, asegurándose de que no estén desgastados y que mantengan la presión adecuada según las indicaciones del fabricante, lo que influye tanto en la seguridad como en el rendimiento del vehículo.
Otro aspecto importante es controlar los niveles de líquidos, incluyendo aceite, líquido de frenos, refrigerante y limpiaparabrisas, los cuales deben encontrarse en condiciones óptimas antes de salir a la ruta.
En cuanto al interior del vehículo, se recomienda mantener un ambiente cómodo, utilizar siempre el cinturón de seguridad y evitar elementos que puedan generar distracciones o dificultar la visibilidad del conductor.
Además, estudios de seguridad vial advierten que el exceso de velocidad no representa un ahorro significativo de tiempo, pero sí aumenta considerablemente el riesgo de accidentes. Por ejemplo, aumentar la velocidad de 100 a 120 kilómetros por hora solo permite ganar segundos por tramo, pero eleva el peligro en la conducción.
Finalmente, el llamado es a planificar los viajes con anticipación, respetar las normas de tránsito y priorizar siempre la seguridad, tanto propia como de los demás usuarios de las vías.